domingo, 14 de agosto de 2011

“El Juego de los Sentimientos”


Cuentan que en un lugar de la tierra se reunieron todos los sentimientos; el odio, el amor, todos entonces el aburrimiento les propuso jugar a las escondidas. La verdad decidió no esconderse, por que prefirió que la encuentren, la soberbia dijo que era un juego muy tonto y la cobardía prefirió no arriesgarse.
1, 2,3 comenzó a contar la locura y todos los sentimientos salieron a esconderse, la pereza se dejo caer en la primera piedra que encontró, la Fe subió al cielo, la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, la generosidad no encontraba donde esconderse, todos los lugares le parecían ideales para sus amigos y termino acomodándose en un rayito de sol.
La mentira se escondió en el fondo del océano y al olvido se le olvido que estaban jugando a las escondidas, uno a uno la locura los fue encontrando, solo el amor no aparecía por ningún lado, la locura estaba a punto de darse por vencida cuando vio un rosal que se movía, tomo una horquilla y comenzó a romper las ramas y de pronto se oyó un grito AHahahahuhuh... las espinas habían herido los ojos del amor, la locura no sabia como disculparse lloro, imploro y hasta prometió ser su lazarillo y desde entonces el amor es ciego y la locura lo acompaña.

martes, 14 de junio de 2011

“Karma”


Cuando te ultrajaron, te manipularon y te robaron hasta la identidad, uno solo quiere ojo por ojo, diente por diente. Con ese dolor que te carcome el alma ¿es posible perdonar? ¿Cómo piensas lateralmente frente a la crueldad? Ya no alcanza con el pensamiento lateral, hay que pasar a otra instancia, hay que empezar a sentir lateralmente, transformar el dolor, el odio, la ira en otra cosa. Buscar dentro de cada uno la salida a nuestros karmas, porque eso que nos persigue como un fantasma lo hace para que podamos cambiar, para aprender, para crecer, y tal vez hasta llegar a sentir un amor profundo por esa piedra con la que tropezamos tantas veces. Porque esa piedra también nos enseñó a caminar.
                                                                                             Cuando dejas de mirar el pasado con furia puedes ver el presente, el dócil presente que deja atrás el pasado y así iluminar un poco la oscuridad. El odio vive en las sombras, se alimenta de la oscuridad, solo un poco de luz lo puede cegar. El karma es una ecuación rentable, pagas tus malas acciones o cobras tus buenas acciones. Tal vez corriste toda tu vida una carrera a ninguna parte y solo al volver a casa te das cuenta que ahí estaba lo que buscabas. Ese fue tu karma, buscar ese algo, llenar ese vacío, vacío que no se llena con nada.
                                                                                          
  Para perdonar al que te odia, incluso quererlo, hace falta un amor profundo. Para dejar atrás el pasado se necesita mucha luz. Para terminar con el karma hace falta mucha fe.

“Instrucciones Para Cumplir Una Promesa”


Una promesa es como dar un cheque, tiene que tener fondo para poder pagarlo. Una promesa es como viajar en el tiempo, es asegurarle  a alguien que en un futuro las cosas van a ser como tú lo dices.
Una promesa no es una posibilidad es un hecho, es decirle a alguien ‘cuenta con eso’.
Cuando le prometes algo a alguien tienes que saber que el orto cuenta con eso. Eres responsable de lo que prometes.
Para cumplir una promesa hay que resistir, porque uno nunca promete algo fácil, siempre prometemos cosas difíciles que llevan sacrificio y esfuerzo.
Porque una promesa incumplida es una deuda que crece y te persigue a todos lados.
Para cumplir una promesa hay que tener fe. Para cumplir una promesa hay que ser perseverante, como en un ring de box donde se pelea hasta el último round.
Para cumplir una promesa hay que darle valor a las palabras. Una promesa es un juramento donde la palabra es la garantía.
¿Hay instrucciones para cumplir una promesa? Creo que si. Todo se reduce a una sola regla clara y sencilla, Tan solo cumplir con lo prometido.

lunes, 30 de mayo de 2011

“Generación Desencantada”

Si no podemos encantarlos con la vida estamos fracasando.                                                                                                                                                              La vida no perdió su encanto. Fuimos nosotros los que perdimos el gusto por la vida.
                                                                                           Perdimos la inocencia, la capacidad de asombro, la fe en el futuro. Perdimos la iniciativa, el hambre de progreso, las ganas de cambiar lo que hay que cambiar.
                                                                                           El desencanto es la mejor arma de los más corruptos, de los villanos de la historia. El desencanto nos aísla, nos encierra, nos separa, nos vacía de sueños.
                                                                                     Una generación desencantada es una generación de muertos en vida. Una generación desencantada no se siente útil, siente que al mundo, a la historia, le da lo mismo que ella exista o no. Una generación desencantada se siente sola. Una generación desencantada pide a gritos un milagro, algo que les devuelva la fe en la magia.
                                                                                   Para volver a encantarse, para volver a creer en la magia, esa generación debe saber que no está sola. Debe saber que es necesaria, importante y decisiva para otras generaciones pasadas y futuras. Debe saber que lo que encanta de la vida no es el mundo que se recibió sino el que podemos dejar.
                                                                                
 
                                                                                      Para encantarse con la vida una generación necesita rebelarse, el desencanto se contagia fácil, pero el encanto es un trabajo de hormiga. El encanto nos necesita a todos haciendo lo que amamos y amando lo que hacemos.
                                                                                            Porque es mentira que las cosas son como son, las cosas son como dejamos que sean. El mundo cambia cuando nosotros cambiamos, y para eso hay que creer que el cambio es posible, es un acto de fe. Un acto de valentía, un acto de compromiso, un acto de amor.
                                                                                        Te pueden decir que no se puede, te pueden decir que no, una y otra vez no, que esto es lo que hay y que más allá de esto no hay nada, solo un triste desencanto, y que tú no puedes hacer nada, que hagas lo que hagas no va a cambiar nada. Es mentira, es falso.
                                                                                    Más allá del desencanto está tu vida, tus sueños, y si tu no los haces realidad alguien los vive por ti, alguien se adueña de tus sueños, de tu vida.
                                                                               Mientras caen bombas que confirman que nada tiene sentido, mientras bombardean a una generación desencantada, acá hay otra generación, encantada con la vida, y con la realización de sus sueños.

“Frágil”

   Todo lo valioso en la vida es frágil, por eso es valioso. La vida es una galería llena de cristales y uno pasa por ella intentando ser un gato, hábil, sigiloso, para que nada se rompa porque vale.
                                                                                         Nuestro cuerpo es frágil. Nuestro corazón es frágil. Nuestra felicidad también es frágil.
                                                                                         Es un juego de equilibrista. Es caminar sobre la cuerda sin red sabiendo que un frágil movimiento nos hace caer al vacío.
                                                                                      La vida es valiosa porque es frágil. Un mal movimiento o un golpecito y el cristal se resquebraja, y nos corta en mil pedazos.
                                                                                        Una mirada, una palabra, un gesto, una noticia nos recuerda lo frágiles que somos. Creemos que dureza es lo opuesto a fragilidad, pero la fuerza no está en la dureza sino en la fragilidad.
                                                                                        Amas y al rato odias. ¿Por qué un vínculo o un sentimiento pueden ser tan frágil? Porque es débil o porque somos demasiado rígidos.
                                                                                                                        

Creemos que tenemos que mostrarnos fuertes como una roca, invencibles, sólidos como un rascacielos. Pero los rascacielos se construyen con metros de oscilación para que se puedan mover y no sean rígidos. Porque un rascacielos rígido al más mínimo viento se derrumba.

“En Busca Del Tiempo Perdido”

  Una imagen, un olor, un sonido, nos traen una vivencia que sigue viva, latiendo. Va más allá de que uno quiera o no, ese recuerdo vuelve sin permiso, sin ser llamado.
                                                                                          ¿Por qué algo que queremos sepultar, olvidar, se nos cuela por los sentidos y vuelve tan vivo como siempre? Porque algo nos dice, algo nos reclama. Algo late en esa imagen, en ese aroma, en esa música, algo nos susurra, es un tiempo perdido que vuelve para ser recuperado.
                                                                                             Esas evocaciones, esos recuerdos súbitos son señales que nos sirven de guía, porque cuando escuchas una canción que te hace acordar a otra época y sientes nostalgia, quiere decir que algo de lo que tú eras quiere volver, quiere seguir vivo.
Casi todos los días tenemos esas imágenes, esos olores, esos sonidos que nos transportan al pasado, pero los ignoramos. Pero si en lugar de ignorarlos nos detuviéramos a entender el mensaje que nos traen, entenderíamos mucho más de nosotros. Y de a poco, tirando de esa punta del ovillo, guiados por ese recuerdo, llegamos a la otra punta, a esa palabra que siempre estuvo ahí y que vuelve, irrumpe, ni golpea la puerta, nos viene a reclamar porque quiere ser dicha.
Es un tiempo perdido que entra por los sentidos, que irrumpe de golpe, pasado que se hace presente porque no puede esperar más.
Un tiempo perdido que quiere renacer. Un tiempo perdido que quiere ser rencontrado. Porque cuando recobramos ese tiempo perdido algo renace en nosotros y volvemos a sentirnos vivos, volvemos a ser nosotros mismos. Recuperando el tiempo perdido nos reinventamos una y otra vez.
                                                                                      Cuando algo se nos hace presente una y otra vez señala algo simple, nunca se fue. Porque en nuestro corazón, una canción no es canción, es deseo de amar. Pasado no es pasado, es tiempo perdido que quiere ser recobrado.

domingo, 29 de mayo de 2011

“El Valor de las Palabras”

Salvaje puede ser un asesino, un logo o un peinado. Hablamos mucho, pero no siempre entendemos el valor de las palabras.
Una palabra puede ser más potente que una lluvia de misiles, porque una palabra dicha, o no dicha, gritada o susurrada puede desatar una revolución.
Uno no se da cuenta de todo lo que tiene para decir hasta que empieza a decirlo. Las palabras están ahí, atrapadas en tu cabeza, quieren salir, quieren ser dichas, quieren ser gritadas.
 Cuando alguien me discute a full le termino dando la razón. Cuando siento miedo me burlo de los cobardes. Cuando estoy furioso con alguien le dio “ está todo bien ”. Para eso sirven las palabras, para ocultar lo que sientes.
Uno cree que las palabras dan respuestas, pero dan algo más poderoso: preguntas.
Decir algo es muy potente, pero más potente aun es no decirlo. Porque el silencio también tiene palabras, pero son palabras guardadas, elegidas, que esperan pacientes el momento de ser reveladas.
A veces solo hace falta abrir la boca para que se desate un huracán.
Pero las palabras cuando llegan te despiertan.
Las palabras pueden distraer, engañar.
 Las palabras son pensamientos que se convierten en acción.
Actuar es mi palabra favorita, porque no se dice, se hace.
Las palabras están ahí, vírgenes, listas para ser usadas.
Las palabras provocan, inquietan, movilizan. ¿De quién son las palabras que decimos? ¿A quién pertenecen? ¿A uno, a varios o a todos?
¿De qué sirven las palabras si uno las dice y nadie del otro lado las recibe?
 ¿Qué valor tiene una palabra si nadie la escucha?
 Sin palabras no hay silencios.
Y sin silencios no hay palabras.
Muchas veces no sabemos por que callamos, y muchas más no sabemos por qué hablamos.
Estamos en silencio, guardándonos las palabras hasta que algo, alguien nos hace hablar,  hay tantas palabras.
 Y sin embargo muchas veces nos quedamos mudos, sin saber que palabra usar.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero cuando una palabra tiene valor puede contener mil imágenes.
Pero no hay tal crisis, la palabra vale. ¿Acaso hay una expresión que sea más hermosa, llena de sentido y amor que “te doy mi palabra”? Te doy mi palabra es un acto de entrega, de amor, de confianza, es más que una expresión de deseo, es un compromiso de vida, es un acto de fe. Porque cuando todo perdió valor la palabra puede rescatarnos.
 Hay que creer y confiar en el valor de las palabras.

“El Ultimo Round”

  Un padre es mucho más importante de lo que uno piensa, porque las palabras de un padre, su mirada, viven en nosotros.
                                                                                        Es como que los padres te dan una caja de herramientas, si tú tienes un problema metes mano en esa caja y sacas la herramienta que necesitas para arreglarlo. Pero cuando el padre faltó o falló tienes un problema, metes la mano en la caja y no hay nada, estás perdido. Sin esas herramientas es como que estás desnudo, sin armas para enfrentar la vida.
   Porque un padre nos da eso, nos da armas para pararnos, para pelear por un lugar. Y cuando dejas de pelearla te mueres, te caes, te vas.
                                                                                         Lo que te mantiene vivo no es ganar sino pelear. La pelea perdida es la que no se peleó. Camarón que se duerme se lo lleva la corriente. No está muerto quien pelea. Tal vez te cruzaron un cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleándola hasta el final.
  La única forma de aprender a pelear es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea que es nuestra.
Pelearla hasta el final, hasta el último round.

“El Sacrificio Del Héroe”

  En toda historia hay un héroe y un villano. El héroe o la heroína encarnan los valores más elevados, la valentía, el arrojo, la justicia.
                                                                                           El héroe lucha por llegar a la verdad y no quiere nada para sí, lo hace por los demás.
                                                                                             Al héroe se le exige que sea perfecto, sin fallas, porque las fallas lo convierten en un hombre común, y un héroe no es un hombre común.
                                                                                             Un héroe nunca se debe rendir, debe estar preparado para afrontar cualquier peligro, cualquier decepción, cualquier derrota, pero un héroe nunca puede abandonar su lucha. El héroe pelea hasta el final, y de ser necesario el héroe debe sacrificarse.
El héroe tiene que estar dispuesto a perder su propia vida para poder salvar la vida de los demás. Ponerse en el lugar del otro, sentir lo que siente, sacrificarse por el otro, eso hace un héroe.
  Nadie elige ser héroe, la vida, el azar, Dios, el destino, nos ponen en ese camino, un camino de entrega, un amor superior, un camino de sacrificios. Algunos toman un atajo, otros se hacen cargo del desafío, y eso ya distingue a un héroe.
                                                                                        Todos queremos sobrevivir, pero pocos dan su vida por la de los otros. En esa hazaña está el sacrificio. En ese sacrificio está el camino del héroe. El héroe sacrifica la vida por el otro, porque sabe que sin el otro su vida no vale nada.
                                                                                           Pero el valor del héroe no está en la hazaña que realiza, sino en el sentimiento que lo moviliza. El héroe se sacrifica por amor. Por amor el héroe transita su camino, y quiera o no se hará cargo de su destino, porque lo sepa o no él ya eligió y fue elegido para ese camino… sacrificarse por amor.

“El Poder de la Visualización”

  Todos podemos visualizar nuestro futuro. La realidad es lo que percibimos con nuestros sentidos. No importa si algo es real o no, si lo vemos y creemos en lo que vemos entonces será real. Materializar algo que no existe y volverlo real, ese es el poder de la visualización.
                                                                                            Para visualizar es importante el detalle, no alcanza con ver la escena en general sino cada detalle en particular. Los sentidos son fundamentales, poder percibir los olores, las texturas, los sabores… visualizar en nuestra mente hasta que parezca real. Y cuando la realidad dista mucho de nuestros deseos hay que concentrarse aún más.
                                                                                             El deseo es como una película que se proyecta en nuestra mente. El deseo es muy poderoso y sagaz, siempre encuentra la manera de materializarse. Nuestra realidad de hoy está construida por nuestros pensamientos de ayer. Todo lo que nos pasa, lo que somos, lo que tenemos, existe porque antes lo pensamos.
                                                                                            Hay que aceptar nuestra responsabilidad en lo que nos pasa, porque nuestra realidad es la materialización de lo que alguna vez deseamos. El deseo es una fuerza misteriosa. El deseo es energía en movimiento.
                                                                                                                                                                                       
El deseo propio o ajeno nos obliga a tomar decisiones, a verlo o a ponerle un velo. El deseo es un imán, atraemos lo que visualizamos, lo bueno y lo malo. Porque nadie llega a un lugar si antes no lo deseó.
                                                                                            Visualizar, imaginar, desear de corazón y compasión, eso va configurando nuestra realidad, nos abre el camino, nos da esperanzas. El deseo es el testigo de lo que nos falta, el deseo es la película de la vida que queremos vivir, podamos visualizarla o no.

“El Manual Del Súper Héroe”

Ser valiente no significa no tener miedo. Ser valiente significa avanzar a pesar de tener miedo, El cobarde es el que no da ni un paso sin tener todo asegurado.
El superhéroe también tiene temor, miedo, pero es valiente y lucha. Lucha por el bien, por terminar con el mal, lucha por la justicia y por el amor.
Un superhéroe interviene en la lucha del bien contra el mal. Para eso, debe saber distinguir cual es el bien y cual es el mal.
Reconocer el mal es vital para un superhéroe. No siempre el mal es reconocible, a veces, el superhéroe finge dejarse engañar por el mal para desenmascararlo. Cuando conoce la cara del mal, el superhéroe no esquiva la lucha. El superhéroe tiene que ser valiente, encontrar en el peligro la salida del peligro, pero sobre todo, la lucha del superhéroe tiene que tener un sentido y el sentido de cualquier lucha es el Amor.   
Todo lo que se necesita para ser un superhéroe es ser valiente, pero ¿Qué es ser valiente? ¿Ser valiente es no tener miedo? Ser valiente no es no tener miedo, sino, avanzar a pesar de tener miedo. Ser valiente no es ser desconfiado y precavido, sino confiar aun a riesgo de ser traicionado.
                                                                                                                                                 
El cobarde es el que no da ni un paso sin garantías de que corre riesgos. El valiente sabe que nunca hay garantía de nada. El cobarde solo apuesta cuando sabe que va a ganar. El valiente es el que apuesta aun sabiendo que puede perder, y lo único que a un superhéroe  puede darle el valor para hacer ese acto de arrojo es el Amor.
El amor es una fuerza poderosa, que te transforma, te libera y te abre puertas. EL amor es una llave, nos da el valor de dejar de esperar que no allá miedo, porque miedo, temor, siempre habrá.
Ser valiente no es ser un temerario. Un temerario es un mercenario, no tiene miedo porque no le importa la vida, por eso, un superhéroe es valiente y teme, y mucho, a perder la vida propia o ajena. Teme perder la vida porque la ama y ese amor le da valor, porque lo que cuesta sangre, sudor y lagrimas, vale. 
Lo que nos salva y nos da valor es el amor. Lo único que se necesita para ser un superhéroe es el amor, el amor que permite vencer la cobardía y nos da el valor para  dar pelea, aunque estemos en la boca del lobo.

lunes, 23 de mayo de 2011

“El Fin de los Misterios”

  Los misterios son tan seductores, tan atractivos, magnéticos… 
                                                                                         Son irresistibles, necesitamos llegar rápidamente a la verdad, terminar con el misterio, terminar con la incertidumbre... 
                                                                                          Pero hay cosas que se mantienen en el misterio, por una razón. Aún no estamos preparados para semejante revelación. Un misterio no se revela hasta no estar preparados para esa revelación. 
                                                                                           Todos los misterios tienen un fin, y no hablo del final de los misterios sino del fin, como sinónimo de finalidad, de propósito. Porque todos los misterios están ahí para algo. 
                                                                                             El fin, el propósito de los misterios, es mantener vivo el deseo. Cuando un misterio se revela pierde el atractivo, pierde el interés, y hay cosas misteriosas que para funcionar tienen que seguir siendo misteriosas. 
                                                                                        Los misterios van más allá de nuestra comprensión. Jugar con los misterios es peligroso. Nos pueden revelar una verdad para la cual aún no estemos preparados.